Reducto participa en panel sobre economía circular

Reducto participa en panel sobre economía circular

La conversación sobre economía circular en México empieza a moverse cada vez más hacia temas concretos: qué pasa con los residuos tecnológicos, cómo extender la vida útil de los dispositivos y qué incentivos hacen falta para construir modelos realmente sostenibles.

Bajo ese contexto, Reducto, en conjunto con la Cámara de Comercio Italiana en México, participó en el evento “Economía circular y sostenibilidad: retos y oportunidades para empresas italianas y mexicanas”, en la Sala de Consejo de Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR).

La jornada comenzó con la participación de Lorenzo Vianello, presidente de la Cámara de Comercio Italiana en México, quien destacó que Europa lleva años avanzando en temas de economía circular y que México comienza a abrir espacios importantes para impulsar este tipo de iniciativas.

Asimismo, reconoció la labor que el gobierno federal e iniciativas como la de Reducto realizan día a día con el objetivo de reducir la contaminación generada por residuos electrónicos. 

Por su parte, Enrique. Alcázar, vicepresidente de Propiedad Intelectual de Concanaco Servytur, señaló que la economía circular debe dejar de verse como un tema aislado y convertirse en parte de la conversación cotidiana de las empresas.

Se compran 35 millones de celular anualmente 

Tomás Morán CEO de Reducto, participó en el primer panel llamado “Economía circular y sostenibilidad: retos y oportunidades para empresas italianas y mexicanas”, junto con representantes de Ariston, Cámara Verde y Telefónica Movistar.

Durante su intervención, Morán habló sobre el impacto ambiental de la industria tecnológica y la necesidad de construir trazabilidad alrededor de los dispositivos electrónicos.

“Lo que nos interesa es ver de qué manera podemos llevar de principio a fin una trazabilidad del producto”, explicó.

En el mismo tenor, destacó la importancia de que fabricantes y empresas comiencen a mirar más allá de la venta inicial y entiendan qué ocurre con los dispositivos después de su primer ciclo de uso.

“Los productores ya no solamente tienen que ver su sellout o su venta; tienen que ver qué pasa después con cada uno de esos productos”, comentó durante el panel.

De acuerdo con Morán, en México se venden cerca de 35 millones de celulares al año; muchos de esos equipos terminan almacenados o desechados sin procesos claros de recuperación.

“Eso representa, en términos de materias primas, como si llenáramos la Pirámide del Sol casi al 87%”, ejemplificó. 

Además, destacó que uno de los principales retos dentro de la economía circular tecnológica es extender la vida útil de los dispositivos y construir procesos que permitan reincorporarlos a nuevos ciclos de uso.

Esto es de suma relevancia ya que en México un celular se cambia aproximadamente cada 26 meses, lo que incrementa el volumen de dispositivos que eventualmente necesitan recuperación, reutilización y reacondicionamiento.

“Nuestra principal labor [en Reducto] es recuperar los dispositivos”, explicó. “Ya tenemos herramientas y formas en las cuales podemos intervenir para recuperar esos celulares y que puedas tener acceso a innovación o al próximo dispositivo”, añadió.

Un reto es la claridad regulatoria y fiscal

Otro de los puntos que Morán puso sobre la mesa fue la falta de claridad regulatoria y fiscal alrededor de los modelos circulares en México, especialmente en procesos relacionados con recompra y recuperación de tecnología usada.

“Siguen habiendo retos porque no está al 100% claro y regulado”, explicó. “Queda un poco en terreno gris cómo manejarlo fiscalmente”.

Además, señaló que actualmente todavía hacen falta incentivos más claros para impulsar modelos de recuperación tecnológica y economía circular dentro de las empresas.

“Hoy por hoy tampoco las empresas tienen incentivos más allá de esta recuperación económica ningún tipo de incentivo”, declaró.

Dispositivos electrónicos como activos con valor recuperable

Además del reacondicionamiento, Morán habló sobre cómo modelos como el trade-in permiten entender los dispositivos electrónicos no solo como productos de consumo, sino también como activos con valor recuperable.

“Muchas personas piensan que cuando termina la vida útil de un dispositivo ya no tiene valor económico, y eso no necesariamente es correcto”, comentó.

Explicó que los programas de intercambio y recompra permiten que los usuarios entreguen sus dispositivos anteriores a cambio de un valor económico que puede utilizarse para acceder a otros equipos, evitando que esos dispositivos terminen almacenados o desechados.

Entre las reflexiones más relevantes de la jornada destacó la idea de entender la sostenibilidad no únicamente desde la mitigación ambiental, sino también desde la innovación y la generación de nuevas oportunidades económicas.

“Somos un activista importante del derecho a reparar”, señaló. “Buscamos justamente tener esa posibilidad de poder reparar algo que nos ayuda a tener puestos de trabajo muy importantes y calificados aquí en México”.

El derecho a reparar genera cadenas de valor

El CEO de Reducto también destacó que el derecho a reparar no solo impacta en sostenibilidad, sino que puede generar nuevas cadenas de valor, empleos técnicos especializados y mayor aprovechamiento de recursos tecnológicos dentro del país.

“Hay más de 5 mil millones de celulares escondidos en cajones alrededor del mundo”, comentó Morán durante el panel. “Y eso es un problema potencial”.

En Reducto, llevamos esos principios a la práctica: recuperamos, reacondicionamos y certificamos dispositivos para que vuelvan al mercado con garantía, trazabilidad y menos impacto ambiental

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