Cada dispositivo reacondicionado requiere intervención humana especializada. Desde el diagnóstico técnico inicial hasta el control de calidad final, el proceso demanda perfiles capacitados en electrónica, logística inversa y gestión de inventarios tecnológicos, lo que se traduce en generación de empleo local calificado.
A diferencia de la importación de tecnología nueva, el reacondicionamiento impulsa cadenas de valor internas basadas en conocimiento técnico y capacitación continua.
“Queremos ser referentes de una industria transparente, donde el usuario entienda que al elegir reacondicionado también contribuye a generar empleo calificado y sustentabilidad en México”, afirmó Tomás Morán, cofundador de Reducto a Milenio Emprende.
Estos empleos ayudan a formalizar sectores que durante años han operado sin estándares claros, elevando la calidad del mercado tecnológico secundario. En un contexto donde América Latina recibe flujos no controlados de residuos electrónicos y enfrenta infraestructura limitada de reciclaje, el reacondicionamiento se posiciona como una solución con impacto social directo.
La economía circular no solo reduce los más de 1,160 millones de kilogramos de residuos electrónicos que genera México cada año. También demuestra que extender la vida de la tecnología es una estrategia ambiental, económica y socialmente viable, capaz de generar empleo y valor local.
Fuente:
https://www.itu.int/en/ITU-D/Environment/Documents/Publications/2025/d-gen-e_waste.01-2024-pdf-s.pdf