Tras la temporada de alto consumo, el inicio de año suele marcar un cambio en la forma de evaluar compras tecnológicas. El consumidor deja atrás la urgencia y comienza a priorizar certeza, soporte y durabilidad, especialmente en dispositivos de alto valor como smartphones, laptops y tablets.
En este contexto, la tecnología reacondicionada gana relevancia no solo por el ahorro, sino por los esquemas de garantía que reducen el riesgo percibido. En plataformas especializadas como Reducto, la cobertura de hasta 12 meses permite que el reacondicionado se perciba más cercano a la experiencia de compra de un equipo nuevo.
Las políticas de devolución, como el derecho a retracto durante los primeros 30 días, también influyen en la decisión. Contar con plazos definidos, procesos documentados y opciones de reembolso o cambio sin costos adicionales ayuda a desmontar la idea de informalidad que históricamente ha acompañado al mercado secundario.
Este cambio refleja un consumo más racional, donde el valor ya no está únicamente en el dispositivo, sino en el respaldo que lo acompaña: certificación técnica, garantía escrita y condiciones postventa claras.
Así, el consumo consciente de tecnología se vincula directamente con la capacidad de las plataformas para ofrecer certidumbre operativa antes, durante y después de la compra, y no solo con el precio final del equipo.
En Reducto, este cambio en el comportamiento del consumidor se refleja en un modelo que prioriza certeza desde el inicio. Todos los dispositivos reacondicionados cuentan con 12 meses de garantía, procesos técnicos documentados y 30 días de devolución, lo que permite que la decisión de compra se base en información clara y no en supuestos. La garantía deja de ser un respaldo ocasional y se integra como parte central de una experiencia de compra más consciente y predecible.